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El fútbol ha cambiado, ha evolucionado, se ha globalizado. Cuando digo globalizado no me refiero a la globalización mundial, donde desde cualquier rincón del mundo se tiene acceso a él,  sino a la forma de entender el fútbol. A las nuevas inclinaciones metodologicas. Hay nuevas tendencias donde se ve al fútbol como un todo sin la separación de las partes.

Me refiero al Método global, el cual se presenta como una situación de competición real, donde intervienen de forma conjunta diferentes variables (compañeros, rival, reglamento, tiempo de juego, resultado,…) y aspectos entrenables propios del juego (técnica, táctica, estrategia, preparación física y psicológica).

Pero por muy contextualizado que sea el método de entrenamiento que se utilice, siempre sobresale la figura del portero. Un puesto específico dentro del organigrama del equipo, unas funciones que lo hacen diferente al resto de sus compañeros como así lo indica el reglamento,  “es el único jugador al que se le permite coger el balón con la mano dentro del terreno de juego”. Su trabajo también es diferente, tiende a ser individualizado (fuera del grupo), con el objetivo de la mejora de sus prestaciones.

Continuamente se ha utilizado el método analítico para la mejora del rendimiento del portero, basado en infinitas repeticiones del mismo gesto técnico, aislando la acción del mismo juego. En este método no se consideran muchas de las variables y elementos que intervienen en la propia competición.

Otro de los métodos de trabajo es el método mixto, muy utilizado, donde se conjuga el método analítico y global. Se fundamenta en la realización del gesto técnico mediante tareas que conduzcan progresivamente hacia la acción de juego real. Este tipo de tareas se realizan con supuesto (sin oposición) o incluyendo oposición activa para acercarlo a la realidad del juego.

Actualmente al portero se le exige algo más, no sólo que realice buenas paradas, blocajes, desvíos… sino que también que tenga una buena lectura del juego,  una rápida y correcta toma de decisión.

Desde este artículo, propongo un nuevo método de entrenamiento, el cual utilizo en muchas de las tareas de mis entrenamientos,  donde al portero se le haga pensar.

El trabajo es ofrecerle diferentes estímulos a la vez, con el fin de crear PLASTIDIDAD CEREBRAL o neuroplasticidad.

¿Qué entendemos por plasticidad cerebral?

Capacidad de las células nerviosas para regenerarse anatómica y funcionalmente, como consecuencia de estimuladores ambientales. El objetivo es conseguir una mejora de adaptación funcional al medio ambiente. El cerebro produce respuestas más complejas en cuanto los estímulos ambientales son más exigentes.

Permite una mayor capacidad de adaptación o readaptación a los cambios externos e internos, aumentar sus conexiones con otras neuronas, hacerla estables como consecuencia de la experiencia, el aprendizaje y la estimulación sensorial y cognitiva.

 

El llamado entrenamiento repetitivo y la atención durante la ejecución de las tareas, pueden mejorar estas conexiones y hacerla funcionales, consiguiendo así un mayor aprendizaje y una mayor capacidad de recuperación de funciones.

¿Qué es el entrenamiento repetitivo? Son las reiteraciones constantes de un estímulo para generar las conexiones neuronales.

Un ejemplo fácil para entender todo esto: si habitualmente te  cepillas los dientes con tu mano derecha,  cambiando el hábito a la mano izquierda para realizar el mismo gesto, estamos ofreciendo un estímulo diferente al cerebro, con lo cual, facilitamos la conexión entre neuronas.

Dentro de mis sesiones de trabajo introduzco tareas para obtener este objetivo. Adapto juegos populares incluyendo gestos técnicos propios del portero, juegos como “El tres en Raya, “Simón” frecuencia de colores, etc.

Como ejemplo, os dejo una de las tareas trabajadas para conseguir tal fin:

 

 

 

 


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